05 febrero, 2016

La familia bien, merci!

Tengo que colgar el post con las fotos de las Navidades. Pasaron rápidamente, las peques se adaptaron perfectamente a todo (10 días en el pueblo con todo su ajetreo) y una semana con la familia francesa en casa. Comimos mucho, dormimos poco y entramos en el nuevo año felices y dando gracias por nuestras familias, nuestras hijas y esta etapa de nuestras vidas. Ellas no la recordarán, pero les contaremos la alegría que nos transmiten, las pequeñas complicaciones del día a día y los desafíos que vamos solventando.


Hace mucho que dejé de leer o seguir lo que se supone que es el desarrollo normal de un niño, solo tengo dos y cada una ha llevado su ritmo para todo así que cualquier norma me parece superflua y el crecimiento fluye sin mayores estímulos que los del amor y el cariño que les rodean.

María tardó mucho en romper sus primeros dientes y ahora tiene los dos de arriba, los dos de abajo y cuatro muelas. Come de todo y aprecia tanto el chocolate como su padre. También le gustan mucho los zumos pero no se traga la piel de los gajos de mandarina o naranja, a diferencia de su hermana. Se concentra largo rato en lo que le interesa y aunque busca bastante el contacto no es muy dada a besos. 

Carmen se ha quedado de momento con los seis primeros dientes que aparecieron en verano. Lo que no le impide querer probarlo todo y comer lo que le gusta con mucho ansia, ma ma ma quiere decir más y lo dice a menudo. Sigue siendo un peso ligero.  Hace ya mucho que sabe llamar a su hermana Aía Aía. Más desenvuelta físicamente, coge rabietas más fácilmente pero también es la primera en lanzarse al cuello y dar besos sonoros.

No ha sido hasta hace no mucho que no he entendido por qué se le llama lengua materna y no paterna aunque los dos idiomas se hablen en una casa... El franchute se ocupa perfectamente de ellas, pero cuando por ejemplo las está vistiendo aunque les haga cosquilllas o les dé besos, no habla, no se expresa como lo hago yo "dame el pie, pasa la mano por aquí, cuidado ahora la cabeza, gírate..." Intuyo que esto no es solo cosa mía y que las mujeres somos naturalmente más comunicadoras, caer en ello de verdad que ha sido toda una sorpresa. 

Quizás por ello las primeras palabras que les estamos oyendo son en español, aunque ellas pasan todo el día en la guardería o con la assistante maternelle. 

Lo primero que les entendimos fue papá y agua. Mamá lo dicen poco, supongo que no les hace falta porque soy yo la que más a menudo está con ellas. Les hablo de papá esto o papá lo otro, papá viene ahora o vamos a buscar a papá y claro cuando le ven llegar se deshacen repitiendo papá papá papá. Y se deshace su padre también ;)) También dicen au revoir "ovuá" cuando se despiden con la mano, yo digo adiós ellas insisten ... ovuá. Señalan sus muñecos y a niños más pequeños al grito de ¡Bebé! ¡Bebé! ¡Bebé!
Caca también es una palabra que las dos conocen, aunque no hemos empezado ninguna operación pañal, lo dicen cuando hay que cambiarlas y como padres novatos que somos alucinamos con ello.

La primera palabra con la que me he emocioné a oírsela fue mano. El uno de enero mientras estaba vistiendo a Carmen, ella dijo "a mano a mano". Se me inundaron los ojos de lágrimas, no sé si sería por el contexto de año nuevo, por la falta de sueño o por esa vocecita... Pero fue muy bonito y lo tengo grabado. El día dos dijo apato para nombrar los zapatos y el día 3 pie... María también se sabe ya ese vocabulario, pero suele ir por detrás y empezar a nombrar las cosas después de su hermana.

Entre ella conversan con sus palabros y onomatopeyas, es muy curioso dicen cuatro palabras incomprehensibles y de repente se cambian los carros o lo que sea con lo que estén jugando. A veces también hay que separarlas porque se enganchan como dos luchadoras de lucha libre... no me gusta nada hacer de árbitro y sólo lo hago cuando no me queda más remedio y he visto un golpe o un empujón en directo. Procuro que sean ellas las que resuelvan sus pormenores, sus golpes, sus carreras... 



No tengo ninguna prisa por nada, no les repito las cosas hasta la saciedad en búsqueda de nuevas palabras, llevamos el día a día de forma natural y su aprendizaje del español supongo que pasará por fases más o menos decisivas. El domingo llegan los abuelos, los días que pasen con ellos serán en modo grabación, se quedarán con muchas cosas nuevas y que luego una vez se vayan se volverán a frenar... C'est la vie! 

Et vous comment ça va depuis tout ce temps? 










04 febrero, 2016

#jesuiscirconflexe

Et perplexe...

La reforma de la lengua francesa, que se decidió en 1990 aunque no vaya a aplicarse hasta ahora, me ha dejado anonadada. Más de 2.400 palabras cambian de ortografía, para dicen "simplificar" así su escritura. Hay gente que supongo piensa que es una medida buena, pero a todos los que aman esta lengua y para una "friki" del lenguqje como yo, capaz de apuntarse a concursos de ortografía, el tema nos parece de gravedad. 

Desaparecen los acentos circunflejos, ^^^^^^
Desaparecen los guiones en el caso de muchas palabras compuestas
Simplifican la escritura de otras muchas haciendo desaparecer letras de un plumazo y sin mayor sentido...

Me da dado tanto coraje cuando lo he oído que me han dado ganas de volver al blog a pesar de lo abandonadito que lo tenía. No me faltan ideas, expresiones o temas varios que contar, pero entre el ordenador bloqueado durante muchas semanas, la falta de energía y la voracidad de instagram...no le he dado prioridad. Me gustaría ser más asidua por aquí, quiero.



Aquí os dejo un enlace con algunos tweets recopilando las reacciones de los internautas, son muy graciosos...




Para los que no conozcáis mucho de este bonito idioma que es mi segundo, os puedo poner los ejemplos de los que más se habla:



Con lo de la cebolla te puedes echar a llorar, la palabra que se esçribe oignon, se podrá escribir ognon. Esto también es increíble, mantendrán las dos ortografías en todas las palabras reformadas.

He leído en algún sitio que se calcula que están afectadas hasta un 4% del vocabulario corriente. 

Nénuphar ahora pasará a ser nénufar...(Nenúfar)
Fôret, foret (bosque)
Maîtresse, maitresse (maestra y amante ¡! )
Week-end, weekend
Mille-pattes millepattes (ciempiés)

Mi cucopatas, tan bonito, prdió las bolas que tenía en las antenas, pero está como nuevo










08 diciembre, 2015

Vamos pastores vamos

Escudo de Baux de Provence


Qué mejor manera de pasar esta fiesta de la Inmaculada que visitando el pueblo de Lucéram, una joya medieval a 30 kilómetros de Niza, lejos de los circuitos turísticos de la costa y con un sorprendente circuito de belenes, más de 450!, que los vecinos exponen desde principios de diciembre hasta principios de enero. 

La palabra crèche además de significar belén o nacimiento, también significa comedero (para las ovejas) y aunque resulte sorprendente y supongo que por extensión... una crèche es también una guardería. 

En el sur de Francia, sobre todo en el sureste, la Provenza, son muy típicas las representaciones de la Natividad de Jesús. En vez de ambientarlas en el pueblo de Belén, suelen decorarse como si fueran pequeños pueblos provenzales, respetando la arquitectura, los trajes, los oficios y la vida local del siglo XVIII, momento en el que los nacimientos empezaron a hacerse populares en la región. Las figuras de los nacimientos que se realizaban en Nápoles llegaron hasta aquí gracias al comercio marítimo con Marsella y desde allí la religión y lo profano consiguieron que la tradición napolitana engarzara y se volviera también una tradición provenzal. 

Belén provenzal del museo de Lucéram

Hace poco estuvimos con mis padres en Les Baux-de-Provence, un precioso pueblo provenzal, en el que la leyenda cuenta que los señores feudales que rigieron en sus tierras decían ser descendientes del rey Baltasar y de ahí que la tradición de la representación de la Natividad se implantara en la zona. Su escudo con la estrella de Oriente que guió a los Reyes Magos hasta Belén se ha mantenido desde la Edad Media hasta hoy.

Las figuras típicas de los belenes provenzales se llaman santons, se suelen encontrar en todos los mercadillos de Navidad. En general son algo más pequeñas que las fíguritas típicas de barro de los belenes españoles y son mucho más coloridas. Podría extenderme con este tema largos párrafos porque lo cierto es que me gusta mucho y desde hace unos años cuido de poner mi belén con toto el cariño y el esmero que he vivido desde que era pequeña. 

En casa no teníamos árbol, mi padre decía que no era típico y que ya tenímos un belén así que cada año después del cumpleaños de mi madre, el 1 de diciembre, sacábamos las figuras de las cajas del trastero: Durate unos días se quedaban encima del mueble del salón, esperando a montar la mesa con el plástico a modo de protección, la sábana, las luces, la arena del parque, el musgo que traíamos del pueblo, el papel de aluminio, las cortezas de árbol que hacían las veces de portal, etc etc...

Mi madre le ponía el alma, alentándonos, con villancicos y con historias de su familia paterna, de donde viene la tradición familiar y algunas de las figuras que teníamos en casa. Mi padre sin aparentemente tanta implicación personal al final era siempre la mano ejecutora, el que montaba todo el tinglado y arreglaba los preparativos, dejándonos a nosotros lo mejor, poner las figuras. Ahora lo hace todo él solo y pensando en sus nietos, y a mí me maravilla reencontrarme cada año con ese gran belén de casa y con las mismas panderetas que mi hermano y yo tenemos desde hace más de 30 años!!!!

Con esta entrada en materia comprenderéis que allí donde haya puesto un belén me acerque a admirarlo y a disfrutarlo, así que cuando me enteré de esta exposición gigantesca en Lucéram no veía el momento de ir a ver de qué se trataba. Y me he quedado anonadada: En un entorno natural precioso y bajo un cielo azul y soleado hemos pasado un rato estupendo recorriendo las calles empedradas de Lucéram, donde muchos vecinos participan con pequeños o grandes belenes en puertas, ventanas, bodegas...  Algunos me han sorprendido y emocionado, aquí os dejo algunas de las fotos que hemos ido haciendo mientras sujetaba de la mano a las peques, que iban a trompicones entre las piedras pero que creo también han disfrutado de la libertad y de las luces y la magia del día. 

belenes provenzales
Y lo mejor es que todo el pueblo es peatonal


En un barril


Encima del buzón



En el judas de la puerta...
... esta escena.
Con los trajes provenzales






Un belén hasta en una jaula...


Hasta en el dintel de una puerta cochera
Dentro de un gran foco
En una bodega, las figuras eran más grandes que yo...
En un horno de leña, me ha impactado tanto el lugar, al fondo de una callejuela estrecha... y he llorado



En mitad del paseo, un puesto con libros, podías coger el que quisieras y dejar un par de euros en una lata
El que más gracia le ha hecho al franchute, hecho con cápsulas Nespresso!
Estas figuras, enormes, en medio de un paso amurallado me han producido una sensación muy extraña





Un portal de nueces





13 octubre, 2015

Cicatrices

El sábado me quemé, no sé si fue con el horno o con una sartén, rodeada como estaba de preparaciones culinarias varias.

No es nada, puse un momento el dorso de la mano debajo del agua y hoy ya tengo solo una costra que no creo que me deje marca. Casi al lado tengo una pequeña cicatriz debido a la quemadura de un cigarrillo hace ya tres décadas...

Entiendo a la gente que desee tatuarse para marcar alguna etapa de sus vidas, porque suelo pensar en los momentos o personas que tienen relación con mis cicatrices cutáneas, que hacen mi cuerpo diferente de cualquier otro, a modo de tatuajes de la vida y de sus pequeños accidentes.   

Tengo siete.

La primera fue la del tobillo izquierdo. Una de mis tías me llevaba en bicicleta, de casa de una abuela a otra, sin asiento infantil, a la antigua usanza… y  supongo que ya cansada de haber separado las piernas durante la bajada de las Vistillas hasta la plazoleta del cura, mi pie izquierdo acabó rozando el radio de la bicicleta. No tuvo que ser muy aparatoso porque casi no hay músculo ni carne en esa zona huesuda del tobillo, pero de recuerdo tengo una marca del tamaño de un euro. Gracias Tiama :O))

Como herencia por parte de mi padre me vienen unos tejidos conjuntivos algo flojos. Por eso soy miope magna y por ello imagino me salió une hernia inguinal de la que me operaron con pocos años de edad. “La niña del mamà no me dejes” me rebautizaron en la planta del hospital…

La del cigarrillo de Ducados plantado en la mano fue obra de mi tío Cruz, que a pesar de ello fue una persona muy querida y muy importante de mi infancia.  Es curioso recordar como en aquellos años 80, los adultos fumaban prácticamente encima de los más pequeños.

Me cosieron también unos puntos en la barbilla cuando me caí mientras jugaba en casa de unos amigos y di con la cabeza en el suelo. Prácticamente invisible, me recuerda que nunca fui una niña tranquila y modosita.

A los 9 años, se sumaron dos cicatrices más como consecuencia de una tarde de juegos con mi hermano y mi primo. Tuve suerte, podría haberme hecho mucho más cuando me tragué la puerta de cristal en casa de mi abuela. Ya no recuerdo el orden en el que nos perseguíamos, pero mi primo que tendría por aquel entonces casi tres años salió indemne, mi hermano seguro que sigue con el susto en el cuerpo y a mí me cosieron un tendón del pulgar de la mano derecha (que todavía se resiente y que me deja un sabor metálico en la boca cuando lo aprieto) y el interior del brazo derecho, con una cicatriz de 16 centímetros que si bien fue a alojarse entre la axila y el codo, también podría haberse impreso en mi cara… Estoy en cierto modo orgullosa de ella, por lo grande que es y porque me recuerda que debo agradecer siempre el golpe de suerte o la intervención divina de aquella tarde de agosto del 89.  

Desde 1989 hasta el 2014 no había vuelto a marcar mi cuerpo. La última cicatriz en mi contador es la de la cesárea. No era lo que tenía previsto pero Carmencita decidió por las tres y así hicimos. Como es la más reciente, sigo sin haberla adoptado del todo y me sorprende que pudieran salir las dos por esos escasos 10 centímetros.

¿ Vosotros tenéis cicatrices cutáneas que cuentan parte de vuestra vida? Las mías al final hablan de mi pueblo, mi familia, mi energía y mi fe, todo lo que me transmite fuerza.