Tengo que colgar el post con las fotos de las Navidades. Pasaron rápidamente, las peques se adaptaron perfectamente a todo (10 días en el pueblo con todo su ajetreo) y una semana con la familia francesa en casa. Comimos mucho, dormimos poco y entramos en el nuevo año felices y dando gracias por nuestras familias, nuestras hijas y esta etapa de nuestras vidas. Ellas no la recordarán, pero les contaremos la alegría que nos transmiten, las pequeñas complicaciones del día a día y los desafíos que vamos solventando.
Hace mucho que dejé de leer o seguir lo que se supone que es el desarrollo normal de un niño, solo tengo dos y cada una ha llevado su ritmo para todo así que cualquier norma me parece superflua y el crecimiento fluye sin mayores estímulos que los del amor y el cariño que les rodean.
María tardó mucho en romper sus primeros dientes y ahora tiene los dos de arriba, los dos de abajo y cuatro muelas. Come de todo y aprecia tanto el chocolate como su padre. También le gustan mucho los zumos pero no se traga la piel de los gajos de mandarina o naranja, a diferencia de su hermana. Se concentra largo rato en lo que le interesa y aunque busca bastante el contacto no es muy dada a besos.
Carmen se ha quedado de momento con los seis primeros dientes que aparecieron en verano. Lo que no le impide querer probarlo todo y comer lo que le gusta con mucho ansia, ma ma ma quiere decir más y lo dice a menudo. Sigue siendo un peso ligero. Hace ya mucho que sabe llamar a su hermana Aía Aía. Más desenvuelta físicamente, coge rabietas más fácilmente pero también es la primera en lanzarse al cuello y dar besos sonoros.
No ha sido hasta hace no mucho que no he entendido por qué se le llama lengua materna y no paterna aunque los dos idiomas se hablen en una casa... El franchute se ocupa perfectamente de ellas, pero cuando por ejemplo las está vistiendo aunque les haga cosquilllas o les dé besos, no habla, no se expresa como lo hago yo "dame el pie, pasa la mano por aquí, cuidado ahora la cabeza, gírate..." Intuyo que esto no es solo cosa mía y que las mujeres somos naturalmente más comunicadoras, caer en ello de verdad que ha sido toda una sorpresa.
Quizás por ello las primeras palabras que les estamos oyendo son en español, aunque ellas pasan todo el día en la guardería o con la assistante maternelle.
Lo primero que les entendimos fue papá y agua. Mamá lo dicen poco, supongo que no les hace falta porque soy yo la que
más a menudo está con ellas. Les hablo de papá esto o papá lo otro, papá
viene ahora o vamos a buscar a papá y claro cuando le ven llegar se deshacen repitiendo papá papá papá. Y se deshace su padre también ;)) También dicen au revoir "ovuá" cuando se despiden con la mano, yo digo adiós ellas insisten ... ovuá. Señalan sus muñecos y a niños más pequeños al grito de ¡Bebé! ¡Bebé! ¡Bebé!
Caca también es una palabra que las dos conocen, aunque no hemos empezado ninguna operación pañal, lo dicen cuando hay que cambiarlas y como padres novatos que somos alucinamos con ello.
La primera palabra con la que me he emocioné a oírsela fue mano. El uno de enero mientras estaba vistiendo a Carmen, ella dijo "a mano a mano". Se me inundaron los ojos de lágrimas, no sé si sería por el contexto de año nuevo, por la falta de sueño o por esa vocecita... Pero fue muy bonito y lo tengo grabado. El día dos dijo apato para nombrar los zapatos y el día 3 pie... María también se sabe ya ese vocabulario, pero suele ir por detrás y empezar a nombrar las cosas después de su hermana.
Entre ella conversan con sus palabros y onomatopeyas, es muy curioso dicen cuatro palabras incomprehensibles y de repente se cambian los carros o lo que sea con lo que estén jugando. A veces también hay que separarlas porque se enganchan como dos luchadoras de lucha libre... no me gusta nada hacer de árbitro y sólo lo hago cuando no me queda más remedio y he visto un golpe o un empujón en directo. Procuro que sean ellas las que resuelvan sus pormenores, sus golpes, sus carreras...
Entre ella conversan con sus palabros y onomatopeyas, es muy curioso dicen cuatro palabras incomprehensibles y de repente se cambian los carros o lo que sea con lo que estén jugando. A veces también hay que separarlas porque se enganchan como dos luchadoras de lucha libre... no me gusta nada hacer de árbitro y sólo lo hago cuando no me queda más remedio y he visto un golpe o un empujón en directo. Procuro que sean ellas las que resuelvan sus pormenores, sus golpes, sus carreras...
No tengo ninguna prisa por nada, no les repito las cosas hasta la saciedad en búsqueda de nuevas palabras, llevamos el día a día de forma natural y su aprendizaje del español supongo que pasará por fases más o menos decisivas. El domingo llegan los abuelos, los días que pasen con ellos serán en modo grabación, se quedarán con muchas cosas nuevas y que luego una vez se vayan se volverán a frenar... C'est la vie!
Et vous comment ça va depuis tout ce temps?












